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¡En el día sin carro todo se vale si no es en carro!

“El día sin carro”, un balance no tan positivo

Hace unos días tuvo lugar la nueva versión del “día sin carro” en Bogotá. El mensaje que encierra la iniciativa es indudablemente positivo, y nos hace a muchos -ante la obligación, y no la elección, de dejar el carro en casa- plantearnos la posibilidad de transportarnos en bicicleta. Es el momento de recordar todas las bondades del uso de esta y de intentar ver la ciudad de otra manera.

El uso de estas aumentó del 117% según El Tiempo[i]. Sin embargo, habría que preguntarse de estos usuarios puntuales cuántos corresponden a aquellos que se bajaron del carro, y sobre cuál es el impacto real en temas de contaminación (un estudio de la Universidad Nacional confirmó que en ciertas horas se incrementaron las partículas contaminantes en el aire[ii]). En temas de movilidad tampoco parece solucionar mucho visto los trancones de taxis y buses…

¿Un error en el tono de la comunicación y en el mensaje?

La comunicación debería ser el gran aliado del “día sin carro”. Es más, el “día sin carro” debería ser una acción dentro de un gran plan de comunicación que busque convencer (en vez de obligar) a los ciudadanos a elegir este medio de transporte.

“El tono de la campaña es negativo, porque prohíbe. Mejoraría si promoviera buenas prácticas” comenta Eduardo Behrentz, experto de la Universidad de los Andes en movilidad sostenible.[iii]

Esta idea de convencer es, de hecho, la línea que siguen los colectivos como el conocido “mejor en bici”, que promueven el uso de la bicicleta en Bogotá. Son iniciativas ciudadanas que a pesar de lo valiosas y valientes solo hacen evidente la incapacidad de lo público de asumir sus responsabilidades en estos temas.

Sin embargo en este caso el tono de la comunicación también cae en lo negativo y divisorio al apoyarse permanentemente en el reproche y la acusación de egoísmo e irresponsabilidad de los usuarios de transporte particular. Al final deja de ser una invitación a ver las cosas de otra manera, sino una repetición agotadora que pareciera ponerles a ellos mismos una venda sobre los ojos: ¿no será que el uso de la bicicleta en Bogotá es más caprichoso o incluso lujoso que el del transporte particular? ¿No será que las actividades en bicicleta son para algunos, o para fines recreativos?

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“Bling Bling bicycle”. La bici es un lujo que no todos nos podemos dar en Bogotá.

El anti-marketing y un problema de fondo.

Finalmente podríamos ver todo este tema como un asunto de marketing –por excelencia definido por objetivos, planificación y resultados-: tenemos dos partes, en la que una tiene un problema y en la que la otra tiene por objetivo “vender” una solución a este problema. En los dos casos podrían aportarle valor el uno al otro (un ciudadano con mejor calidad de vida y que puede ser más productivo, menos violento etc etc enfin un mejor ciudadano que permita una mejor ciudad vs. una propuesta por parte de una institución que permite mejorar la calidad de vida de los ciudadanos). El uso de la bicicleta en Bogotá  sería el “producto”. Poniéndonos simplistas y retomando el marketing mix de Kotler, ¿cuál sería el “precio”, la “distribución” y la “promoción”?

Ya vimos que la “promoción” está errada. Con respecto al “precio”, si lo convertimos en términos de dinero desde luego que es más económico (si no nos roban la bicicleta, no hay que olvidar que se trata de Bogotá). Pero si se plantea este precio en términos de tiempo y esfuerzo probablemente se trate de una solución muy costosa, sobre todo teniendo en cuenta la “distribución” que es fragmentaria e inaccesible para todos.

No es secreto para nadie que hay un problema de infraestructura y cultura ciudadana enorme que impiden la garantía de la seguridad de los ciclistas, y todo esto nos lleva a concluir que aunque se montase una excelente estrategia de comunicación –“promoción”- esta se estrellaría contra una realidad que no corresponde al producto en oferta. El uso de la bicicleta como el transporte ideal para todos en la Bogotá actual lo único que tiene de ideal es su dimensión utópica, y por ello se trata de una idea falsa y que francamente no debería ser promovida.

“¿Y ustedes para qué quieren promover el uso de la bicicleta? ¿Para que siga muriendo gente?” comentó una experta danesa en temas de promoción del uso de la bicicleta hace poco después de intentar utilizar este medio en Bogotá.[iv]

Luego, si además entendemos el marketing como un conjunto de argumentos que consiguen diferenciarnos e influir en la decisión de compra o de consumo de nuestro servicio o producto, el uso de la bicicleta se está vendiendo de manera claramente errada. Sobre todo porque esta definición implica algo muy importante y que caracteriza a nuestra sociedad postmoderna: el consumidor es libre de decidir, es libre de comparar las diferentes propuestas, y de elegir a aquel que le ofrezca las mejores soluciones para su necesidad. En este caso los bogotanos tienen un problema grande de movilidad y no ven el uso de la bicicleta como alternativa, no por capricho o por irresponsabilidad, sino porque los argumentos que le ofrecen no son suficientes.

Accidente entre motos y ciclas

Conclusión

Bogotá claramente no está preparada para que sus habitantes vean la bicicleta como un medio de transporte que solucione el problema de movilidad (independientemente del problema de contaminación, porque se comprobó que el uso de la bicicleta no tiene ningún impacto en este sentido) y por ello el planteamiento del día sin carro como acción de promoción está desfasado.

Tampoco le está funcionando muy bien a la Alcaldía a la hora de promover una “Bogotá humana” pues crea más divisiones que sentimiento de comunidad, y hace evidente su falta de gestión en algunos problemas y su incapacidad para planear. Solo resalta que no se sabe nada de la ciudad, que no hay estudios, ni planificación, que la ciudad es una mesa de experimentos puntuales que no contribuyen a los problemas neurálgicos de sus habitantes.

Pero por otro lado hay que admitir que estas acciones tienen un impacto muy importante, que crean debate, desarrollan la reflexión sobre la ciudad, y que al afectar a todos los ciudadanos, los hacen participes de esta reflexión. Por ello, tal vez ajustando ciertos temas (si se quiere hablar de sostenibilidad es imprescindible evitar paradojas como las de las busetas contaminantes por ejemplo), y reenfocando el planteamiento tal vez se pueda aprovechar este evento para alcanzar otros objetivos de manera más eficaz.

Imágenes: 1. propia, 2. http://rolllikeme.blogspot.com/2009/07/bling-bling-baby-bling-bling.html 3. http://mundomotos.portalmundos.com/grave-accidente-deja-dos-personas-heridas-en-el-sector-de-techo-localidad-de-kennedy/