Las opiniones expresadas a continuación son totalmente personales.

El crecimiento de #jesuisCharlie

7 millones de impresiones (vs. un tiraje de normalmente 60.000 copias), un “#” viral como pocos, #jesuischarlie, una manifestación de casi dos millones de personas con ecos en varias capitales del mundo, columnas de análisis y debates… Todos síntomas del golpe que deja el atentado salvaje al semanario parisino Charlie Hebdo.

Algunos consideran que es poco para conmemorar un acto traumático como éste. Otros critican una bola de nieve marcada por el exceso, la desproporción y la descontextualización: ¿No es una situación paradójica el que una manifestación en contra de un atentado esté liderada por primeros ministros que censuran y acusados de atropellos contra los derechos humanos? ¿Cuáles son los límites entre libertad de expresión, respeto, racismo, y provocación? ¿De alguna manera estas manifestaciones no harían énfasis en la falta de reacción ante realidades de otros países donde matan periodistas y civiles impunemente –no olvidemos que Colombia está en el top de países con más asesinatos a periodistas, sin hablar de las deudas en materia de derechos humanos que arrastra-?

Benjamin Netanyahu, centre, at the solidarity march in Paris

La complejidad de un fenómeno con diferentes niveles: simbolismo, asesinato y puesta en cuestión de los valores europeos

Efectivamente, el impacto del atentado es complejo por sus diferentes dimensiones. Solamente su dimensión simbólica nos transporta a un mundo de preguntas, inquietudes y conceptos sin fin. Y es que en este caso, con un trasfondo de fanatismo religioso irracional, se atacaron los valores más fundamentales, que son además el alma de la República, y en especial de la República del país de la Revolución, los Derechos Humanos y de la libertad. Un ataque que, precisamente, tuvo lugar a medio camino entre las plazas de la Bastilla –símbolo de la revolución- y de la República – con su Marianne llevando los Derechos Humanos, y acompañada de la Fraternidad, la Igualdad y la Libertad-.

Place de Republique statue

Tristemente, el lápiz / libertad –con su inteligencia y su naturaleza pacífica y creadora- enfrentado a la kalashnikov / muerte –con una misión destructora y violenta- nos recuerda ferozmente que vivimos en un mundo de extremos, en donde aún se puede morir por ser libre. En esta dimensión simbólica encontramos lógicas irracionales, realidades paradójicas, y se crean héroes y mitos trágicos.

Por otro lado, aterrizando en una dimensión más concreta, algunos dicen, especialmente por nuestro vecindario, que al lado de 2000 asesinados en Nigeria, o al lado de las cifras de un país con una historia marcada por el secuestro y la violencia, como Colombia o recientemente México, 12 asesinados no son nada. Pero sí lo son. El problema es que nos hemos acostumbrado a desvalorizar la vida, y los muertos se vuelven tan anónimos como los números. Cada uno de ellos debería contar.

Otros, incluso, dicen que “se lo buscaron”… Pues bien, pienso que Charlie Hebdo es un maestro, no en la sátira crítica y laica precisamente, sino en la provocación racista, xenófoba y fácil… Pero también pienso que no debería haber justificación alguna para asesinar a 10 personas en su sala de trabajo –y en ninguna parte-. Para estos efectos, deberían existir otros mecanismos –legales, educativos, culturales- que permitan prevenir o  sancionar, pero la excusa de un asesinato debería ser tan ausente como el asesinato mismo.

Por último, en una dimensión más amplia, el atentado a Charlie Hebdo es complejo porque finalmente destapa las divisiones y rupturas sociales de países como Francia –pero validas en muchos otros- y ponen en cuestión los valores mismos de los que hemos hablado anteriormente.

En un país en donde el 40% de los nacidos franceses entre 2006 y 2008 tiene al menos un abuelo extranjero nacido en el extranjero, como Francia, y en el que se presenta a los árabes como exóticos inmigrantes que vienen de otro continente, las palabras “igualdad” y “fraternidad” tienen muchos matices. Adicionalmente, quedó claro que la pregunta sobre los límites de la libertad de expresión, y las nociones de respeto y tolerancia, permanecen como materias pendientes…

A Muslim girl has two French flags and a headband which reads

Conclusión

El fenómeno #JesuisCharlie ha dejado un impacto profundo en varios niveles. No solo por la violencia inherente a un asesinato y a un atentado sin justificación posible, pero también por su fuerte carga simbólica: el de silenciar, callar y amedrentar uno de los valores de las sociedades occidentales por excelencia, la libertad de expresión. Sin embargo, lo más inquietante son las preguntas que surgen sobre los límites en temas de convivencia, bien común, tolerancia, identidad y entre las fronteras culturales y geográficas.

Todos estos interrogantes, nos llevan a preguntarnos si el mundo ha cambiado tanto desde la época de Voltaire, cuando criticaba el fanatismo religioso extremo, y de Montesquieu, que en sus Lettres Persannes, hacía un llamado al relativismo cultural, que pareciera una respuesta adelantada al choque de civilizaciones en el que pareciera querer enfrascarse el mundo…

Imágenes:

http://www.lefigaro.fr/medias/2015/01/17/20004-20150117ARTFIG00080-charlie-hebdo-reimprime-pour-etre-tire-a-7millions-d-exemplaires.php

http://www.telegraph.co.uk/news/worldnews/middleeast/israel/11339483/Benjamin-Netanyahu-ridiculed-over-appearance-at-Paris-solidarity-march.html

http://www.ibtimes.co.uk/paris-terror-attacks-place-de-la-republique-statues-silent-touching-tributes-victims-1483075

http://www.theguardian.com/world/2007/oct/03/france.angeliquechrisafis

https://www.flickr.com/photos/aorloff/6214328585/