A las firmas de servicios legales se les ha presentado tradicionalmente como un medio rezagado en materia de marketing y comunicación digital. Sin embargo, si tomamos las guías legales que “rankean” las mejores firmas por país y por especialidad, nos encontramos con que casi el cien por ciento están ahí, bien presentes en Google. Muchos sitios web cuentan con la opción de pasar al inglés, y no menos firmas están abriendo perfiles y cuentas en redes sociales. Además, cuando recordamos que la tasa de penetración de Facebook en Bogotá -que concentra el 91,2% de las firmas de abogados del país[1] y [2]– llega al 82%, concluimos: 1. que los bogotanos somos muy digitales, y 2. que, por extensión, los abogados también lo son… ¿Quién dice entonces que las firmas de abogados no son amigas del mundo online?

Claro, en el mundo digital –como en todo- una cosa es estar y otra cosa es saber estar: no es lo mismo tener un sitio web bilingüe que tener un sitio web en inglés actualizado con contenido de interés para el público anglófono o no es lo mismo tener una cuenta de Twitter, que tener una en la que creamos relaciones y que no se queda en 10 seguidores que leyeron un último tweet hace 3 años… De hecho, no es lo mismo tener un sitio web, una cuenta de twitter y a los socios de la firma en LinkedIn, que contar con una estrategia que nos permita diferenciarnos, destacarnos y ofrecer un beneficio real a nuestros diferentes públicos de interés.

El digital no solo nos sirve para responder a objetivos de notoriedad o en pro de estrategias de marketing de contenido, del “thought leadership”, para ofrecernos oportunidades  al servicio  del desarrollo de negocios, de estrategias de fidelización y de servicio, de nuestra gestión de talento humano, y del desarrollo de nuestra oferta de servicios.

  1. Si detectamos a esas personas extrovertidas digitalmente en nuestra estructura, o si entrenamos a “los que son”, podremos entrar en contacto con nuestro posible cliente, o, por lo menos, conocerlo mejor.
  1. Sobre la fidelización y el servicio… ¿las herramientas colaborativas o la nube no nos permitirían optimizar procesos con un impacto positivo en la rentabilidad a favor del proveedor y del cliente?
  1. También, en temas de talento humano –en un sector donde las tasas de rotación son tan altas como malas para las finanzas- ¿no tendríamos una oportunidad para fortalecer valores de marca, homogenizar metodologías de trabajo, o gestionar el conocimiento dentro de nuestras estructuras? O, si queremos ser un objeto de deseo para los mejores abogados millennials ¿Nos proyectamos cómo lo queremos en los sus canales preferidos –los digitales?-.
  1. Por último, podemos estar seguros que veremos cada vez más más productos jurídicos virtuales, conflictos e inquietudes legales relacionadas con lo digital por parte de nuestros clientes, y ejemplos de modelos de negocio que se mueven exclusivamente en el 2.0 y e n el 3.0… ¿En dónde estamos parados ante estas tendencias? Además, no olvidemos que uno de los regalos de los canales digitales son sus indicadores detallados que nos pueden indicar hacia dónde van las inquietudes del mercado o de nuestras áreas de práctica…

Conclusión: teniendo en cuenta que no podemos ser ajenos al mundo digital, y ya que todos estamos dentro, ¿Qué mejor que aprovecharlo como oportunidad de inversión a favor de nuestro negocio en vez de verlo como una un gasto que sigue modas pasajeras?

 

[1] https://www.socialbakers.com/blog/647-top-10-biggest-facebook-cities

[2] http://www.dinero.com/edicion-impresa/caratula/articulo/el-mercado-de-abogados-en-colombia-y–su-facturacion-2016/225888